lunes, 29 de agosto de 2016

La viuda de Mauricio Báez quiere conocer al presidente Medina



Bayaguana, provincia Monte Plata.- Ya cumplió, ayer (domingo, 28 de agosto), 115 años de edad. Quiere seguir viviendo porque le falta mucho por ver (¿?) en este pícaro mundo. Reside en extrema miseria.Y que coincidencia histórica: Ese especial onomástico llega en el mismo mes, efemérides de la Restauración de la República, registrada el 16 de agosto de 1863 con la espada del patriota Gregorio Luperón.

Seguir viviendo, “pero hasta que Dios lo decida”. Así se expresa doña Mirita (María Onelia Mueses Blondet), viuda del mártir obrero y líder sindical dominicano Mauricio Báez.

Una proclama de suma importancia de la viuda de Mauricio Báez: Antes de morir, -y dice que quizás sea pronto- ansía darle un apretón de mano y abrazarlo, al presidente de la República Danilo Medina.

“Sé que si él sabe que dije esto, vendrá a mi humilde casa, aquí en Bayaguana y seré complacida”.

Está consciente, y aunque divaga cuando trata de hilvanar palabras, que el jefe del Estado es una persona “de carne y hueso, que va a muchos lugares y abraza a la gente sin que con eso pierda su grandeza de Presidente de la República”.

Mirita, hace seis años, accedió a ofrecer detalles para elCaribe sobre la vida y asesinato en 1950 por Trujillo de su compañero íntimo -y de siempre- Mauricio Báez. Aunque con su voz apagada y sin poder ver a su interlocutor (está completamente ciega desde hace varios años) habló de esta manera: “Te siento igual siempre Enriquito... me alegro que estés de nuevo por aquí”.

Mencionó el diminutivo de Enriquito, porque quien escribe este trabajo tiene como nombre de pila Carlos Enrique Nina Gómez y Mirita le conoce desde que este reportero era un muchacho que correteaba por el populoso barrio San Carlos, en Santo Domingo.

Se expresó así porque hace unos cuatro años, en el mismo lugar (en su modesta casa ubicada en la calle Santo Cristo número 47 -barrio Los Cocos del municipio Bayaguana, de la provincia Monte Plata-, porque en este diario se publicó un amplio reportaje en el que la anciana se explayó refiriendo la dramática historia su asesinado consorte.

Pero, ¿usted no se imaginaba que a sus 115 años que cumplirá este domingo íbamos a volver por aquí a entrevistarla?

No vaciló en responder: “Bueno, con sinceridad, no, porque tal vez ya yo no iba a estar viva. Pero Dios todavía no quiere llevarme. Sigo por aquí, tranquila en mi casa, con mis hijas, mis nietos y biznietos que me cuidan”.

La distinguida dama sabe, porque mucha gente se lo ha dicho, que “quizás ella sea la mujer más vieja de República Dominicana”. ¿Qué otra mujer aparece por estos predios quisqueyanos con 115 años de edad?

Para buscar algún parangón con Mirita, se realizaron serias investigaciones en el territorio nacional con miras a determinar si había ancianas vivas con la edad, o más años, que doña Mirita.

Las centenarias María Rodríguez, oriunda de Cotuí y quien según informes tenía cinco años cuando en Moca mataron al presidente Ulises Hereaux (Lilís), hasta hace siete meses su edad rondaba los 122 años...¡porque nació en 1894!, aunque sin precisarse la fecha exacta de su llegada al mundo terrenal.

Las mismas investigaciones realizadas por reporteros de elCaribe dan cuenta de que otra mujer centenaria dominicana, doña María Odilia Capellán, nativa de Jarabacoa, -si es que todavía sigue viva- aparecía con 127 años porque su nacimiento se registró en 1889.

Si estas ancianas ya no viven, como se cree, entonces otra mujer centenaria, la japonesa Misa Okawa, de 116 años, podría ser llamada como “ la más vieja del orbe”.

Hasta hace unos meses, según una crónica publicada en un periódico de Japón, esta señora gozaba de “buena salud” y, por consiguiente, aún estaba entre los humanos vivos.

Si es cierta la citada noticia, entonces la dominicana María Onelia Mueses Blondet viuda Báez, sería sindicada como la segunda mujer más anciana del planeta Tierra e insertada en el famoso libro de los Récords Guinness.

Afectada por Alzheimer

Mirita, además de sus 115 años y que ha sufrido por décadas tras ser dejada viuda por el asesinato de su mártir esposo Mauricio Báez, es atacada por la terrible enfermedad de Alzheimer.

Y, obviamente, cuando es consultada se nota con dificultad para responder con coherencia. No obstante, cuando se detiene y piensa, dejando pasar unos minutos, se observa consciente y dar respuestas precisas y con ilación.

Los científicos de la medicina explican que el mal de Alzheimer también es conocido como “demencia senil” que afecta a personas de avanzada edad.
Mirita, quien además de dos hijas casi octogenarias (Patricia Celeste y Olga Báez Mueses, cuyas edades oscilan entre 78 y 79 años), tiene decenas de nietos, bisnietos, tataranietos y choznos.

- Doña Mirita, pero a usted también se le ve sonriente, con salud y recuerda mucho a su inolvidable esposo Mauricio Báez. Lo expuesto encontró respuesta de inmediato: “Pero y cómo no voy a recordar a mi esposo de toda la vida... claro que sí. Lo recuerdo como ahora. Y recuerdo cuando me metí en amores con Mauricio y yo tenía sólo 15 años”.

Igualmente se refirió al vecindario del barrio Los Cocos. Al ser preguntada responde con una sonrisa: “Sí, sí... la gente por aquí me quiere mucho y trato de querer a la gente. Me alegra que siempre se acuerden de mí y vengan por mi casa”.

No deja de mencionar a sus nietos, bisnietos y tataranietos. Entre sus 15 nietos tiene siempre una mención especial para María del Carmen Mueses Mejía, la hija de Federico Báez Mueses, uno de los cuatro vástagos de Mirita que fue asesinado por agentes de la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo Molina. María del Carmen, quien reside en Estados Unidos (y hace más de 4 lustros se hizo ciudadana estadounidense), apenas tenía menos de dos años cuando asesinaron a su padre, recuerda la propia viuda de Mauricio Báez.

Cuando el periodista le dice que a sus 115 años ya, quizás, no puede recordar todo su pasado, responde sin titubeos: “Oye yo soy muy vieja, pero no estoy loca. No crean que estoy loca. Acepto que no puedo caminar, porque mis piernas ya no me dan más. Aquí siempre estoy tirada en esta pequeña cama y soy ayudada mis hijas y mis nietos, pero no estoy loca”, postula.

Miguel Solano, reputado escritor, poeta y ensayista, que nació en Monte Plata, se enteró de que este periódico se interesó en publicar un reportaje de Mirita y manifestó su alegría “porque esta mujer, esposa de un verdadero héroe nacional, (Mauricio Báez), que todavía la tenemos con nosotros, tiene que ser exaltada y mostrarla como ejemplo de dama singular de esta tierra bendita”.

La forma de vivir de una anciana de 115 años

¡Ciento quince años de edad!... pero, ¿cómo puede vivir una anciana con tantos años a cuestas?, se pregunta (por sus adentros) el reportero mientras quedaba absorto cuando veía, con relativa salud, a la viuda del prócer Mauricio Báez. Su alimentación es sencilla, informa su hija Patricia Celeste Báez Mueses. Come todos los días comida normal, papa, platanitos, auyama, yautía, guineítos salcochados, berenjenas, carne molida, leche, entre otros sanos alimentos.
Pero no come arroz. A Mirita no le gusta degustar arroz y cuando come carne es molida. “Tú sabes que por su edad es difícil que pueda masticar bien carne si no es bien molida”, explica Patricia Celeste.

Mientras oye lo declarado por su hija, Mirita, que es fotografiada desde varios ángulos por el fotorreportero Pedro Bazil, escucha muy atenta y con sus ojos claros (cerrados), de una persona no vidente. Hizo saber que acostumbra a escuchar las noticias que ofrecen los noticiarios de televisión. “No puedo ver, pero me entero de todo gracias a lo que pasan por la televisión”.

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