martes, 11 de abril de 2017

“En el Conservatorio eran Beethoven, Bach, Mozart... pero el barrio me influenciaba”


Resultado de imagen para shadow block


SANTO DOMINGO. Casado. 33 años. Su esposa es odontóloga. Padre de dos varones, uno de cinco y otro de dos años. “Se aprenden las canciones desde antes que salgan”, dice. Con el poco tiempo que le deja su profesión, trata de pasar el mejor tiempo posible “tiempo de calidad”, apunta, con sus hijos. Cuando José Ariel Fernández Soto era pequeño y muy travieso, su mamá decía que era como una sombra. Los amiguitos le pusieron Sombra, es decir Shadow en inglés. Lo de Blow no sabe exactamente de dónde salió; lo sacaron sus panitas de Los Tres Brazos de Los Mina. De esa mezcla viene Shadow Blow, el ganador del Soberano al mejor artista urbano del 2017.

A los cinco años en los bajos de su casa ensayaba una orquesta y un día se puso a tocar tambora de manera empírica, tocaba bien la güira, la conga. Y le dijeron a su padre que lo pusiera a estudiar música pues eso no es usual. Incluso cuando un músico faltaba en un ensayo, lo llamaban para que él cubriera. Tanto fue que formó su propia orquesta de niños con instrumentos caseros. Hoy es un reconocido artista que debería utilizar más el piano, instrumento que estudió, en sus presentaciones.

—¿Qué hacía su papá?

Mi papá es chef, José Antonio Fernández, Cena, así le dicen, y se acaba de jubilar, era chef en el restaurante Vesubio. Mis padres tuvieron que hacer grandes sacrificios para que yo pudiese estudiar en el Conservatorio.

—¿Cuánto tiempo estudió?

Estudié 10 años en el Conservatorio, salí cuando ya tenía 17 años. No logré terminarlo, por esta misma inquietud de la música urbana. El barrio me influía mucho y en ese tiempo el Conservatorio Nacional no impartía clases de música popular. Solo era Bach, Beethoven, Mozart... Y en mi cabeza me gustaba mucho lo que estaba haciendo en el Conservatorio de Música, pero me influenciaba el barrio. Veía rapeando a los que crecieron conmigo, hablando de las situaciones del barrio. Protesta, porque de ahí surge todo lo que es música urbana.

—¿Comenzó con el hip hop?

Sí, a mí me gusta rapear. Lo que pasa es que como estudié música, y aprendí a manejar los programas, me convertí en productor de música urbana. Empecé a producirle a otros artistas: Poeta Callejero, Lápiz Conciente, Vakeró, muchos de ellos, a un 80% de los artistas urbanos de la primera generación les produje. Y ahí me fui dando a conocer, les decía que yo también canto. Me fui colocando poco a poco y fui surgiendo.

—¿Le hubiese gustado hacer otro tipo de música?

Claro que sí. Escucho mucha música, no me encierro solo en mi música, escucho balada, pop, rock, algunas que ni el idioma entiendo, porque me da ideas para hacer fusión. Hace dos años escribí una balada que se llama Desde que te conocí, que fue con la canción que abrimos el año pasado el concierto en el Nuryn Sanlley. Lo veo y me digo ¡wao! ¿cómo yo pude hacer eso?

—Entre los urbanos, ¿hay amistad, camaradería?

Con los urbanos con los que yo me relaciono creo que sí. A veces la gente confunde. Esto empezó y creció con la tiradera, de vamos a hacer free style, tú me tiras a mí y yo te tiro a tí. A veces no es tan personal. Pero creo que es el género donde hay más amistad, porque fíjate que hay muchas colaboraciones. Eso no se ve tanto en el merengue o la salsa. Hay buenas relaciones.

—¿Cuáles son los más competitivos?

Creo que por su versatilidad, Mozart La Para, Vakeró, Lápiz Conciente. Te podría mencionar diez, El Mayor, él se la juega.

—¿Cómo se comporta en ciertos ambientes enrarecidos del a música urbana?

Siempre, no ahora, siempre he tenido un estilo de vida muy medida, tranquila, bajo perfil. Cien por ciento dedicado a crear.

—¿Qué elementos lo diferencian de los demás?

Primero, esa letra sin dejar de ser urbano, que no denigre, ni sea vulgar.

—Ud. fue el ganador del Soberano en un renglón donde competían Mozart, Don Miguelo y Mark B. ¿Qué piensa de las cosas que se han dicho?

Han sido más las cosas positivas, y las felicitaciones de los fans. Siempre va a haber pataleo, y opiniones negativas. Pero esas opiniones negativas me alimentan y me dan más fuerza de seguir haciendo. Me deja dicho que no vamos mal.

—Se esperaba que fueran Mozart o Don Miguelo. Fue una sorpresa...

Yo brinqué y por dentro hice muchísimas cosas rápido así... Y me dije, ¡Dios mío cómo es que está pasando esto! Ya en el 2015 había ganado un Soberano a Revelación del Año, y ahora mejor Artista urbano. ¡Hay un crecimiento!
Tomado Diario Libre

0 comentarios:

Publicar un comentario