jueves, 30 de marzo de 2017

“Me enorgullece que cuando el país necesitó de mí, yo estuve ahí”


SANTO DOMINGO. Cuco Valoy el nuevo Gran Soberano nació en Manoguayabo hace 80 años y salió de Santo Domingo en 1989. Hace 28 años vive en Estados Unidos

—¿Qué es lo que más ha extrañado?

Todo. Por toda la vida he estado arropado por la gente de mis orígenes. De Villa Francisca, de Gualey... Yo nunca he salido de ahí. Y a esa gente en realidad me los encuentro en casi todos los países que visito. Son la gente que me han dado vida. Yo los amo mucho. Y sé que solamente República Dominicana es mi país. Aunque hay otro que me ha adoptado: Colombia.

—¿De dónde bebió para crear el estilo de Cuco Valoy?

Pienso que nací en un lugar donde la gente es así, como yo soy. La ciudad se ha ampliado. Pero en aquella época nací en la sección San Miguel de Manoguayabo, y eso era campo y teníamos un acento de hablar totalmente campesino. Cosa que a mí me gusta todavía. Y mi estilo no lo cambio por nada del mundo. Me gusta que la gente me escuche tal como soy.

—¿Por qué escogió el son, por gusto o porque estaba de moda?

Te voy a ser franco. Yo la música cubana la he seguido siempre porque esos grandes grupos se escuchaban en vivo, empezando por la Sonora Matancera, y yo era un bailador tremendo. En Santo Domingo esas emisoras radioales entraban como si fueran locales.

Cuando yo era muy niño surgen Los Compadres, un grupo pequeño pero con un sabor increíble, donde había una mutual que llenó mi corazón de música. Los Compadres fue un grupo excepcional, integrado por Compay Segundo y Lorenzo Hierrezuelo, que después sale Compay y entra Reynaldo Hierrezuelo. Me enamoré de la música que hacían. Yo siempre cantaba y tenía un hermano que sabía algo de la guitarra. Él fue mi maestro, me enseñó algunos acordes y yo aprendí a rasgar la guitarra e hicimos una copia de l Los Compadres, lo cual para mí es un orgullo. Porque hicimos lo que aquí nadie se había atrevido a hacer. Y después de haber logrado con mi hermano interpretar el son típico cubano, es que fue tan fácil hacer Los Virtuosos.

—O sea, ¿si no hubiese hecho Los Ahijados, no hubiese podido hacer Los Virtuosos?

Seguro que no. Porque en Santo Domingo no se conocía eso. Se conocía el son para bailarlo, pero no para tocarlo. Tocar un bongó no era fácil...

—De todos sus temas ¿cuál es el que más satisfacción le da?

De todos mis temas el que me abre la ventana al mundo comercialmente hablando, es Juliana.

—¿Juliana fue un caso real?

Eso parte de mis primeros amores. Yo tuve una noviecita cuando yo tenía 17 años. Era una muchacha tremenda. Yo la quise mucho. Pero era una muchacha muy ambiciosa. Y me castigaba. Porque yo vengo de las familias más pobres, más humildes del país. Ella tenía 16 y como sabía que yo la amaba, decía que antes de los 18 años se tenia que casar. Y yo lo que ganaba eran 12 pesos, porque era jardinero en una casa de familia, aunque también hacía mi música, pegamos Los ahijados, pero no era comercial. Era para dar serenata y esa cosa. Entonces, esos amores se acabaron, y me quedó esa forma de escribir como de “amargamiento”.

—Hay quienes han advertido que en Juliana hay algo de la esencia de la bachata, en la historia que cuenta...

Yo estoy de acuerdo. Lo único que en vez de ser interpretada a lo que yo llamo bolero, seguimos mejor el ambiente que ya conocíamos, el son.

—¿Usted cree que la bachata en realidad es bolero?

A mi no me gusta mucho el nombre de la bachata, porque pienso en Los Panchos, Los Vegabajeños. en el trio Los Diamantes. Eso eran boleros, con una poesía en letra tremenda. Cuando comenzó el nombre de la bachata en el país, interpretábamos esa música cuando la balada entra fuerte en el mercado incluso por un programa conducido por Rafael Solano. Entonces la balada le fue quitando espacio al bolero y la gente, efectivamente la comenzó a llamar así por burla yo diría.

—¿Ha anhelado el Gran Soberano?

Siendo cosas que el pueblo piense que yo debo merecer... Ellos son los que me mandan a recibir lo que debo recibir. No quiero nada que el pueblo no esté de acuerdo con eso. Por eso toda mi música la he dirigido desde el lugar donde yo nací. Las frases sencillas son las que utilizo para hacer mis canciones. El pueblo me ha ayudado a crecer, me mantiene, me ayudó a tener una familia, me cuidó y me cuida. Cuando el país necesita a sus hijos hay que decir presente y me llena de orgullo que cuando el país necesitó de mí, yo estuve presente.
Tomado Diario Libre

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