domingo, 29 de junio de 2014

Pescar en el Maleconcito Nuevo pasatiempo


SANTO DOMINGO.La pesca en algunos sitios del malecón se ha convertido en un agradable pasatiempo para muchas personas, especialmente en el llamado "Maleconcito", frente al edificio de E. León Jiménes, en la avenida George Washington. 



En ese litoral del mar Caribe abundan los más variados tipos de peces: sardinas, chicharros, machuelos y, si hay suerte, se pueden atrapar jureles, chernas, bonitos, carites y morenas, que son parecidas a las culebras pero cuya carne es sabrosísima.

Las mejores carnadas para atrapar peces de gran tamaño en esa zona del mar Caribe son las sardinas y los machuelos, aunque hay otros que prefieren usar pedacitos de pulpo o calamar.

Hay pescadores que tienen casi 50 años en esa faena en el litoral sur de Santo Domingo, como por ejemplo Felipe Gómez, mejor conocido por Dhimas, un veterano que ha ejercido su oficio en Montecristi y otras zonas de pesca. Dhimas prefiere la pesca con arpón. Dice que comenzó sus actividades en 1967 hasta el sol de hoy. En una ocasión capturó una cherna de 70 libras un poco más debajo de donde está El Maleconcito.

Dhimas, natural de Gaspar Hernández, vive en el ensanche Quisqueya, pero se traslada al malecón en bicicleta. "Hago mucho ejercicio al recorrer ese trayecto; me cuido mucho de los vehículos, no vaya a ser que un día me den un "tablazo", afirma.

El escenario de El Maleconcito sirve también para acoger a algunas familias, aunque deben tener especial cuidado con los niños. Muchas madres van con sus hijos mientras sus esposos tiran el anzuelo o las plumillas, según el tipo de pez que deseen atrapar. Las plumillas sirven más bien para capturar sardinas, chicharros y machuelos, que algunas tardes suelen llegar casi hasta la orilla del mar en busca de comida.

El Ayuntamiento del Distrito Nacional remodeló esa área del malecón donde ahora van los pescadores, pero muchos se arriesgan y lanzan sus anzuelos desde una plataforma erosionada en sus bordes que casi roza las aguas, porque no posee muro de contención.

La limpieza. La constante presencia de personas que llevan comida al lugar, ha provocado que la basura se acumule sin que el Ayuntamiento se decida por recogerla o poner allí un contenedor. Es una pena que eso suceda, pues causa muy mala impresión a los visitantes del Maleconcito que van a distraerse y a tomar el fresco.

Hay muchos otros lugares del litoral sur donde se puede pescar, pero en muchos de ellos hay que ser prudentes porque se han dado casos de asaltantes que han sorprendido a sus víctimas en pleno día.

En una de las matas de coco que hay en El Maleconcito hay clavado un pequeño letrero con un número telefónico. Es el de un colmado de las cercanías, donde los pescadores y simples visitantes hacen sus pedidos, sea de picaderas, cervezas, ron o whisky.

La visita a El Maleconcito es una especie de terapia, pues uno se siente un poco liberado del estrés que produce el trabajo agotador o el caótico tránsito de la ciudad. Pero, además de la distracción, puede ser que se resulte agraciado con la captura de algún buen pez que finalmente va a parar a la cazuela.


Diariolibre

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