lunes, 7 de abril de 2014

Sociedad dominicana preocupada por letras canciones urbanas

La música urbana tiene cantando y bailando a los jóvenes en el país. Sin embargo, esa incidencia está acompañada de preocupación social porque los contenidos en muchas de sus letras traspasaron ya las temáticas de amor puro y simple o las de reflexión que exhiben otros géneros.



Sin ningún control, muchas canciones contienen letras de contenido sexual explícito o incentivan a las relaciones sexuales a temprana edad, además de aupar la violencia hacia la mujer y hasta promover el consumo de drogas. Ante el fenómeno que se arraiga en la sociedad, Listín Diario reunió a varios expertos que desde sus perspectivas profesionales analizaron la realidad sociocultural dominicana a partir del componente de la música popular.

Ellos alertaron sobre la necesidad de atacar las causas primarias desde la educación y el rescate de valores familiares, así como los controles estatales y de los medios masivos de comunicación.

PARA OTROS ENCUENTROS

El encuentro en Listín Diario concluyó con el planteamiento de la necesidad de reunir aquí a los exponentes de música urbana para que expresen sus inquietudes y que ellos mismos puedan plantear soluciones.

También hubo un compromiso de convocar a los programadores de emisoras y productores de programas de televisión para incentivar un acuerdo de control.

 Favorecen debate sobre influencia de música urbana
Preocupada por una mejor sociedad, Listín Diario invitó al tradicional desayuno a expertos de diferentes áreas a exponer su parecer sobre la vulgaridad, el alto contenido de violencia y sexualidad que exhibe la música urbana.

Los contenidos de esta expresión musical podrían estar incidiendo en el comportamiento de quienes la consumen, específicamente entre niños y jóvenes. Por eso existe el interés de contribuir, exigiendo a diferentes sectores de la sociedad a tener una participación más activa para adecentar la música urbana y trabajar por un mejor futuro en el país.

El psiquiatra Vicente Vargas, el compositor, autor de letras y diputado Manuel Jiménez; la musicóloga Rossy Díaz; Ramón Lluberes, director de estaciones radiales que difunden música urbana y miembro de la Asociación de Radio Difusores, Adora, y el sacerdote Gerardo Ramírez fueron los expositores .

Cada uno desde su área mostró interés por colaborar para ayudar a mejorar la realidad de la música urbana.

Así, Manuel Jiménez recordó que ha redactado un proyecto de ley que deroga el obsoleto Reglamento 824, y que trata los temas de cómo regular los contenidos vulgares de la música.

Vargas valoró la iniciativa de este diario al reunir a expertos en el tema e impulsar a que contribuyan con el adecentamiento de la radio y por consiguiente de la música en general.

Saludó la propuesta del padre Gerardo para que se realice un “musi-fórum”, un conversatorio entre los jóvenes en el que se analicen las letras de las canciones con alto contenido vulgar.

Pidió que este “musifórum” también se haga en las escuelas, colegios, iglesias y clubes.

Mon Lluberes dijo que los exponentes principales del género en el país ya procuran cuidar sus letras y quieren trascender con una propuesta basada en calidad, citó entre ellos a Vakeró, a Mozart La Para y al Lápiz Consciente, entre otros.

Consideró que urge poner un control porque de lo contrario será muy tarde en poco tiempo. Lluberes también desmintió que los intérpretes del género estén financiados por el crimen organizado o narcotraficantes.

 “La música tiene efecto en la gente”
El psiquiatra Vicente Vargas aseguró que los especialistas de su rama sienten una gran preocupación por la vulgaridad que exhibe la música hoy día, en especial la denominada música urbana. Es tal la preocupación que según contó el presidente de la Sociedad Dominicana de Psiquiatría en el desayuno de Listín Diario ha sido tema de debate en seminarios y congresos de especialistas de esta rama.

“No hay dudas de que las letras inciden en las personas, nada más hay que pensar cuando uno escucha temas tan románticos como Derroche de Manuel Jiménez acompañado de una pareja y por lo general pasa lo que uno quiere”, insiste Vargas, que aclara que la música influye, aunque eso solamente no determina la conductas del individuo.

El entorno familiar, su salud mental y el contexto social serán también determinantes para que una persona a la hora de escuchar una canción de letras con un alto contenido de violencia, incitación a las drogas y sexualidad pueda explotar y actuar en función a lo que escucha.

Sin embargo, Vargas hace una aclaración y es que atendiendo a estos elementos antes mencionados, no todos reaccionarán igual al escuchar la misma música. Según expuso el experto, la música, sus letras y sus mensajes tienen un efecto en la gente. Resaltó que lo que habla la población más joven es de “cuánto tú tienes, lo que tomas y los vehículos” y es por lo que deduce que la música que escuchamos en la radio -paso de la Internet a la radio-, denominada música urbana y que cada día tiene nuevos exponentes como El Mayor, es un reflejo de la descomposición que estamos viviendo hoy día.

Hace llamado
Vargas hizo un llamado a los padres para que junto a los sectores preocupados por una mejor sociedad puedan contrarrestar lo que está vendiendo esta música que se expande cada vez más.

“El mundo está ahí y no podemos detener , pero los padres debemos estar ahí para dar orientación oportuna e intervenir cuando los niños y jóvenes necesitan de nosotros”. Insiste.

"Los jóvenes son solo víctimas"
Al referirse al tema, el compositor y autor de letras Manuel Jiménez, quien a su vez es diputado por el Partido de la Liberación Dominicana, cree que la música genera reacciones en el espíritu, tal como lo expuso el psiquiatra Vicente Vargas.

Por eso dice a la sociedad que es tiempo de trabajar concretamente por la situación que tiene a los jóvenes como víctimas. El diputado defendió la creación de nuevas leyes, pero aclaró que estas no serían la solución del problema. “La respuesta fácil es una ley, pero con ella no se toca el fondo del mal”, aseguró.

El congresista recordó que en República Dominicana existe una descomposición social desde hace más de 30 años, con un proceso progresivo de degradación en todos los estratos sociales que no se ha podido detener y que los jóvenes son víctimas de una situación de la que no tienen control.

“Me preocupa que a los jóvenes se les insulte, quieran inquirirles, porque ellos no saben ni les van a dar respuesta. Los jóvenes son víctimas. El psiquiatra lo dijo: el medio en el que nació y creció el muchacho conduce y determina la triste realidad de su vida”.

Es en este terreno, quizás, que la música tenga más influencia, porque, según entiende Jiménez, encuentra un terreno fértil y abonado para crear reacciones violentas. “Incluso es un mercado, un negocio importante. En estos momentos una persona sin ningún tipo de contenido cobra mucho más dinero que yo, y los políticos en la campaña prefieren a ese muchacho que está pegado en el barrio y no pueden dejar de hacerlo porque quizás hasta pierden las elecciones. Por eso digo que es estructural, es decir, entró al sistema y nos ha invadido”.

Crear un compromiso
El artista saludó la voluntad del presidente de la República, Danilo Medina, de trabajar por la educación, pero dijo que no solo se necesita una gestión del Estado, sino de que la sociedad despierte un real compromiso, “porque estos muchachos ya comienzan a tener hijos, estamos hablando de una situación que puede tener un efecto multiplicador, cada vez”, sostuvo.

“Debe existir control"
Ramón Lluberes es radiodifusor con más de 20 años de experiencia. Es representante de la Adora, la Asociación Dominicana de Radiodifusores.

Hasta el momento programa unas 10 emisoras entre ellas La Vacana. Su experiencia en la radio le permite decir que lo que estamos viendo en término de vulgaridad en la música, y sobre todo en la urbana, puede salirse de las manos.

Considera que estamos en el momento oportuno para ayudar a los intérpretes que hacen de las situaciones vulgares, violentas y sexuales su modus operandi para ganar fanáticos. “Este tipo de música no es una moda, sino un género establecido inclusive con clasificación”, dijo Lluberes que está de acuerdo en que debe existir un mayor control en la radio para la música y aún más con la urbana.

Evidencia que hay muchos indicativos que aseguran que la música urbana es una rea- lidad y no una moda, muestra de ello, según él, que Premios Soberano -antiguos Casandra- debieron tomarlo en cuenta para premiarlos y más que eso hasta incluirlos en las producciones del galardón tomando protagonismo al darle uno de los momentos más importantes de la noche , el opening.

Como radiodifusor defiende el trabajo que hacen, aunque dice que muchos utilizan un filtro para colocar cierta música como por ejemplo la de El Mayor, otros no tienen ese cuidado.

Asegura que la radio es un negocio y si ellos no colocan la música de los urbanos de moda -el Mayor, Nueva escuela, Don Miguelo- otras emisoras también lo hacen y se llevan todos los ratings y al final del día “la radio es un negocio”, reitera.

Asegura que en los actuales momentos son muchos los artistas urbanos que procuran cuidar sus letras y quieren trascender con una propuesta basada en calidad y buenas letras.

Propone un pacto
Entre radiodifusores para que todos se comprometan a no colocar la música que tenga palabras obscenas y que incite a la violencia y sexualidad, pero que se respete. “La radio es competencia, si no difundo una música y otra sí la pone, entonces yo no aparezco en los rankings, eso me resta publicidad y oyentes”.

 La clave: la familia
El sacerdote Gerardo Ramírez Paniagua, con amplia experiencia en trabajos comunitarios de barrios de diferentes clases sociales, dice que la clave para frenar la descomposición social está en la familia.

Según él, “está pasando exactamente lo mismo en los barrios de todos los sectores sociales” del país porque “en el fondo, el problema está en la familia”.

De acuerdo a sus explicaciones, la necesidad de producción y generación de recursos económicos hace que los padres se desentiendan de sus hijos y eso no es un asunto de diferencia de clases, porque en todas se da la misma situación.

“En el fondo es la educación en la casa, en el individuo, en los padres, que están formando a sus hijos; estamos perdiendo al individuo; estamos viviendo un inmediatismo de producir hoy y mañana ya veremos; esa dimensión de esperanza, de futuro, ya no existe”, afirmó.

Según sus comentarios, los patrones en crisis se repiten en todas partes. “Lo mismo que yo vi en el Simón Bolívar, que los muchachos se criaban en los callejones porque sus padres no estaban debido a circunstancias, pues salían a trabajar, lo mismo veo en la zona de clase alta donde yo estoy ahora”.

Luego agregó: “Los muchachos de la zona de mi parroquia también están criándose solos, como los de los barrios más populosos; están con un televisor, con una computadora o los dejan en un club o una plaza”, expresó.

Lamentó que el dinero sea el centro de la atención de la familia. “¿Qué es lo más importante entonces?, es la pregunta que nos hacemos; ¿son mis hijos?, ¿es la formación que estamos dando, o es la producción?”.

Para el sacerdote católico, a la sociedad le falta un compromiso de “dejar esto mejor que como lo encontré”.

“Musi-fórum”
SE IMPLEMENTA.
El sacerdote Gerardo Ramírez reveló que se reúne con más de 300 jóvenes de su parroquia en una especie de “musifórum” para analizar con ellos las canciones que suenan o se pegan en los medios. Es un modelo que pudiera multiplicarse en otras parroquias y escuelas.

“Un mercado consciente crea una estética"
Los exponentes de música urbana tienen una responsabilidad y la musicóloga Rossy Díaz se pregunta si ellos están conscientes de eso y de los resultados sociales que generan sus letras y el ritmo a través de los temas que convierten en populares.

Díaz puso como ejemplo el más reciente caso del tema “Las chapas que vibran”, interpretado por La Materialista, cuyo video en tres semanas en Youtube lleva ya 1.3 millones de reproducciones.

“¿Esos son los referentes que tú estás manejando de la mujer dominicana?, ¿De esas garantías que hemos logrado y por las que estamos luchando?; ¿Ella está consciente de ello? ¿Están conscientes otros exponentes de lo que asumen en sus temas?, esa parte yo misma me la pregunto a diario”.

También destacó que el impacto de la música urbana en la sociedad ha tenido “un efecto ‘boomerang’ interesante” y es ahora cuando los estamentos sociales miran con mayor atención hacia el género y sus protagonistas.

Díaz, además, planteó la necesidad de incentivar algún tipo de acuerdo con los cantantes y productores.

Díaz recordó que en Estados Unidos hubo una especie de alianza entre MTV y los raperos para limpiar las letras que salían al aire y que los resultados se tradujeron en una industria musical floreciente, rentable, y que a la vez cuidó los mensajes que se emitían en influyentes medios.

“Cuando el mercado es consciente crea una estética; ahora, ¿cuál es la criticidad y la educación del mercado productor y consumidor de música urbana en República Dominicana?”, expresó.

Catarsis.
MIRADA EN EL BARRIO.
Rossy Díaz se ha especializado en los últimos años en la música urbana. En 2011 publicó un análisis profundo que tituló “Rumbas barriales”.

En sus investigaciones encontró que en la música producida por los jóvenes de los barrios había una necesidad de catarsis y hasta de denuncia en el caso del rap, “pero en otros casos vi una cuestión de evasión terrible”.


ListínDiario

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